24 films --muchos de ellos inéditos en Argentina-- del gran director de Aguirre, la ira de Dios, en sus viajes a los confines del mundo en busca de “una verdad extática”. “Uno no puede preguntar realmente ¿Qué es la verdad? Lo mejor que puede hacer es aproximarse a una respuesta. Ni un matemático, ni un filósofo pueden responder esa pregunta. Es la búsqueda de esa respuesta, la necesidad de encontrarla lo que le da una razón a nuestra existencia. La verdad no puede ser capturada, no puede ser descripta completamente, y aún así debemos tratar de hacerlo. Hay algo dentro del corazón humano, dentro de su alma, que anhela este conocimiento y trata de entender el mundo como es, aún habiendo tantas preguntas que permanecen sin responder. Nosotros, como cineastas, solo en pocos momentos podemos dirigir a la audiencia a un lugar donde pueda observar la verdad de una forma más profunda, como si fuera extática, y a experimentar momentos de iluminación.” Werner Herzog “Desde las profundidades oceánicas y las alturas el espacio exterior, pasando por los desiertos africanos, las selvas de la Amazonia, las cumbres sagradas del Tíbet y hasta la ladera de un volcán en erupción, casi no hay paisaje de este mundo que Werner Herzog no haya explorado, con la única excepción del espacio urbano, que le es completamente ajeno. Herzog sale siempre en busca de imágenes puras, que dan la impresión de existir solamente en su afiebrada imaginación. Y en este sentido, sus desconocidos films documentales, quizás aún más que sus célebres ficciones, tienen la virtud de alcanzar una dimensión metafísica a partir de la más concreta realidad. El propio Herzog ha confesado que filma en estado de trance, que descubre en el horizonte algo que los demás no ven, que busca planetas que no existen y paisajes que ha visto solamente en sueños. Cuando ficción y documental todavía parecían compartimientos estancos, el cine de Herzog ya era capaz de incorporar la dimensión onírica a la realidad, como en la hipnótica Fata Morgana (1968). Desde entonces, la suya siempre ha sido la obra de un visionario, de un zahorí, de un cineasta en condiciones de revelar elementos ocultos allí donde todos vemos apenas la más crasa superficie”. Luciano Monteagudo Para una mejor comprensión de su obra, la retrospectiva ha sido dividida en tres grandes capítulos, que agrupan los distintos films de acuerdo a sus núcleos formales y temáticos: I Creación y Apocalipsis, II Comienzo y fin del lenguaje y III Guerreros y victimarios.
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